Midi d´Ossau (2.884 m). Cara Oeste-Noroeste (ONO) a la Punta Francia

2005/07/03

3 semanas después de mi última visita al Midi obtuve la recompensa a tantas buenas escaladas. Habíamos pasado la noche de juerga y me llamó Montxo para completar el grupo. Él, Pizti y Kiri querían escalar la cautivadora cara ONO, que los últimos días habíamos contemplado impresionados desde los espolones. Se trataba de una pared muy vertical, sobre todo en la parte superior, que tenía el honor de ostentar el número 99 de nuestra particular Biblia de escaladas. Sin duda era una gran oportunidad que no podía rechazar…aunque fuera con resaca!. Otro madrugón y la subida hasta la norte (pasando por la cabaña de Pombie, el collado de Peyreget, ladear la vertiente norte,…), ya me empieza a chinar; sin embargo en esta ocasión me acerco a la pared con la humildad de quien sabe que está dando una vuelta más a la tuerca y no quiere fallar a los compañeros que le han invitado.

Primera ascensión: Patrice de Bellefon y S.Sartou en julio de 1960; la parte inferior Jean y Pierre Ravier.

Desnivel y dificultad: 650 M / ED- (6b+ o A0)

Material: Juego completo de friends hasta el 3, con piezas medianas repetidas, micros, cintas largas, 15 cintas expres y doble cuerda.

Aproximación: desde el parking de la carretera de Portalet, pasando por el Refugio de Pombie y el col de Peyreguet,…descendiendo a la cara norte…(3,5 h).

La primera parte de la escalada se desarrolla en un terreno bastante caótico y perdedor de diedros y chimeneas que superamos sin muchos problemas…aunque dudando de si el trazado que llevamos es el correcto.

La llegada a la Vira del Embarradére nos permite coger aliento y sobrecogernos ante el panorama que tenemos por delante. El cuello se dobla hacia atrás y la voz se afina extrañamente.

 

Iniciamos la segunda parte de la pared en ensamble, en una zona de III en la que no se puede fallar.

Alcanzamos una buena repisa herbosa y volvemos a progresar a largos, primero a través de una chimenea que bordea un extraplomo por la derecha (IV+) y luego por un sistema de fisuras (V+) en dirección al diedro rojo.

Es aquí donde se concentran las máximas dificultades, ya que el muro rojizo en cuestión ofrece una roca lisa y muy jabonosa (recubierta de un liquen anaranjado) que nos hace emplearnos a fondo (6a+). Éste diedro se alarga durante dos largos, que van a parar a un enorme bloque, bajo un gran extraplomo (nicho).

La salida de esta reunión es muy delicada: para entonces ya se me ha quitado la caraja y me toca ahora afinar con los micros y pedales una travesía a la izquierda, muy expuesta, que va a parar a un diedro más humano (6b+ / A0).

A partir de aquí se suceden unos largos muy guapos de diedros (V), hasta llegar a la base de la cima.

Nuevos diedros y chimeneas con un ambiente de escándalo nos dejan 9 horas después en la cima de la Punta Francia, cansados y contentos después de tantas emociones recorriendo una vía mítica…estamos satisfechos y las luces del atardecer nos ofrecen un respiro de postal, con la sombra del Midi cubriendo su vertiente este.

Estamos en la cima, 218 años después de que un sencillo pastor del vecino valle de Aspe, conquistara esta singular montaña haciendo un gran montón de piedras visible desde abajo. Ahora sólo nos queda bajar y celebrarlo con una cerveza…

Descenso: Por la ruta normal de las chimeneas.

Horario: 15 horas de coche a coche.

Referencias bibliográficas: “Los Pirineos. Las 100 mejores ascensiones y excursiones” de Patrice de Bellefon;

y “La Vallée d’Ossau” de Xavier Buxó y Luis Alfonso

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