Una segunda oportunidad en el Pic de Caubere

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No es plato de buen gusto sufrir el envite de una avalancha y ser arrastrado 200 metros dando tumbos sin control. El pasado día 10 una placa de viento en la misma cima del Pic de Caubere, en Barèges, nos recordó que la osadía y el entusiasmo pueden llamar a las puertas de los tres ángeles de la muerte, como los llamó un viejo amigo: riesgo 3, cara norte y pendiente.

Podría no escribir sobre ello, pero quizá estuviera contribuyendo a la idea idílica de que la montaña golpea sólo a otros y que a nuestro alrededor todos estamos libres de pecado.

Después de una semana con riesgo 2 por la zona, el mismo sábado el riesgo subió a 3 por vientos en la zona fronteriza. Pensamos que en Baréges libraríamos. Teníamos opciones peores y mejores, pero optamos por la norte del Caubere, que nos parecía apetitosa y no excesivamente complicada.

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El ascenso fue plácido y la nieve se encontraba en buenas condiciones,…hasta que alcanzamos la arista cimera con los esquís en la mochila.

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En aquel momento rompimos una placa y la avalancha nos arrastró a Xabi y a mí; a cada uno por un sitio. Media hora después nos reencontramos 200 metros más abajo…abrazos, lloros…yo con amnesia, dolorido y el casco como una nuez; y Xabi con un buen susto.

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Es evidente que no acertamos en la elección y que nos llevamos un buen zarpazo. Un par de semanas después, las “heridas” empiezan a cicatrizar y la vida se ve de otra manera. Seguro que volveré al Caubere para intentar recuperar la memoria perdida o simplemente para disfrutar de una bella montaña sin culpa alguna. La culpa es nuestra nada más y nada menos.

Recupero un texto de Mario Benedetti que encaja a la perfección con lo vivido estos días: “Nunca vamos a ser los de antes. Mejores o peores, cada uno lo sabrá. Por dentro, y a veces por fuera, nos pasó una tormenta, un vendaval, y esta calma que ahora tiene árboles caídos, techos desmoronados, azoteas sin antenas, escombros, muchos escombros. Tenemos que reconstruirnos, claro: plantar nuevos árboles, pero tal vez no consigamos en el vivero los mismos tallitos, las mismas semillas. Levantar nuevas casas, estupendo, pero ¿será bueno que el arquitecto se limite a reproducir fielmente el plano anterior, o será infinitamente mejor que repiense el problema y dibuje un nuevo plano, en el que se contemplen nuestras necesidades actuales? Quitar los escombros, dentro de lo posible; porque también habrá escombros que nadie podrá quitar del corazón y de la memoria”.

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9 pensamientos en “Una segunda oportunidad en el Pic de Caubere

  1. Muchas gracias por compartir tu experiencia. Nos tienes acostumbrados a leer artículos con los triunfos y alegrías en tus actividades, pero como nos has recordado…….. No todo es “Victoria y Gloria”.
    Zorionak!!!!!!!!

  2. Me alegro que solo haya sido un susto, me alegro que lo hayas compartido esto nos hara pensar cuando en el futuro tomemos decisiones.

  3. Por suerte habrá segunda oportunidad; espero que sea contigo……
    Haremos un akelarre con tu casco al pie de donde se cortó la placa jajaja.
    Besarkada handi bat laguna!!!

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