Piz Badile (3.308 m): Cara Noreste / Vía Cassin

Unos días después de escalar la Arista Innominata, Amado y yo nos sentíamos muy animados y con ganas de realizar otro itinerario que añadir a nuestra libreta de muescas alpinas.

El tiempo no era bueno y la previsión nos tenía en vilo,…así que, como suele pasar cuando uno está hambriento de aventuras, estiramos el mapa como si fuera un chicle y pusimos nuestras miradas en la Noreste del Pizz Badile. Se trataba de una opción apetecible, teniendo en cuenta que esta pared tenía el privilegio de ser una de las 6 caras norte mitificadas por alpinistas y escaladores de otras épocas.

El Piz Badile se sitúa a caballo entre Suiza e Italia, en un lugar bucólico y que no deja indiferente a sus visitantes: el Val Bondasca, en el Tesino.

El punto de partida, un encantador pueblecito de montaña llamado Bondo, al que llegamos después de recorrer el Lago de Como y callejear por las pintorescas calles de Chiavena.

La primera ascensión de la cara nordeste del Badile constituye una de esas historias épicas que todo amante de la escalada alpina debe conocer. Aquí sólo dejo un resumen extraído del libro “Jefe de Cordada”, de Riccardo Cassin:

En 1937 Ricardo Cassin ya había escalado en las Dolomitas la Torre Trieste y a la cara norte de la Cima Ovest de Lavaredo, y se sintió atraído por los 900 metros de la lisa pared nordeste del Badile. Después de haber venido una primera vez a estudiar la pared, Cassin y sus compañeros, Gino Esposito y Vittorio Ratti, la atacaron el primer día de buen tiempo, el 13 de julio; casi al mismo tiempo dos jóvenes de Como, Molteni y Valsecchi, iniciaban esta codiciada pared por otro itinerario. Los de Lecco decidieron pasar la noche en una repisa y esperar a Molteni y Valsecchi, para formar una cordada única de cinco personas.

Durante el segundo día de escalada, la ascensión prosiguió, con Cassin siempre a la cabeza.

Los de Como empezaron a mostrarse cansados y la progresión se ralentizó. A las dificultades, se le sumaba un empeoramiento brusco del tiempo, con ráfagas de niebla helada que subía desde Bregaglia y que terminan por envolver a los cinco escaladores. Encontraron un lugar de vivac y se prepararon para pasar una segunda noche espantosa. A media noche, se desencadenó una brutal tempestad primero y luego una intensa bajada de temperaturas.

Al amanecer, el cielo estába cubierto y Cassin apresuró la marcha, con Molteni y Valsecchi haciendo la goma, pues se encontraban muy debilitados. Como en toda epopeya que se precie, la lluvia se transformó en nieve y la situación se volvió desesperada. Finalmente, cuando llegaron a la cima (el 16 de Julio), la tormenta alcanzó su punto álgido y el descenso se convirtió en una odisea. Moltenise desplomó por agotamiento y ya no volvió a levantarse. Más abajo, Valsecchise encogió contra una roca, medio sepultado por la nieve y murió también de agotamiento.

Al amanecer, los de Lecco continuaron el descenso, transportando hasta la base el cuerpo de Valsecchi y llegaron al refugio Gianetti donde cayeron extenuados sobre las literas. Al día siguiente, con el equipo de salvamento llegado desde San Martino de Masino, volvieron al Badile a recuperar los cuerpos de sus amigos.

La segunda repetición la hizo su majestad Gastón Rebuffat, ya con un solo vivac, y la tercera “las locomotoras de los alpes” Lionel Terray y Louis Lachenal en 16 horas.

Desde entonces, este itinerario se ha convertido en una gran clásica y hoy en día siguen viéndose cordadas pasando rigurosos vivacs en la pared.

Llegamos pronto al refugio Säcs-Fura, y nos acomodamos en una de las mesas. Durante la tarde van llegando escaladores que anotan en el libro de piadas sus intenciones: Nord Kante o Cassin Route, son las elegidas por el 95% lo que significaba que al día siguiente habría mucha gente en la pared…así que decidimos dormir bien y salir los últimos, sin ninguna prisa.

Topo orientativo de Marcel Dettling

Topo de Txastimendiak

Con las primeras luces del día llegamos al collado (1h) y nos sorprendió ver que sólo otras dos cordadas estaban metidas en la faena. Desde este punto, la visión sobre la gran muralla Noreste resulta sobrecogedora.

Como dijo Rébuffat durante su ascensión:”no hay que escalar varias losas, sino una losa inmensa en la que habría que quitar muy poco para que fuese perfecta”.

Para acceder al inicio del itinerario hay que destrepar una ladera de 80 metros y recorrer una vira atravesando un nevero característico (40 min). Ya en la base se supera el diedro de la izquierda, diedro Rebuffat, y recordamos las imágenes de una de sus bellas películas en las que revolotea por este largo sin meter ningún seguro, calzando unas botas de cuero y llevando la cuerda a la cintura, para ayudar a su compañero.

La tendencia ahora es hacia la izquierda en unos 11 largos, en los que se atraviesan placas y diedros, evitando pequeños desplomes.

A partir de aquí, la vía cambia totalmente y se vuelve vertical y mucho más fina de escalar. En cinco largos más (V) se accede a uno de los tramos más espectaculares: una chimenea de 3 largos.

El primero de ellos constituye una chimenea en “V”, en la que para proteger hay que profundizar bastante, lo que supone tener que gusanear más de una vez.

Los dos siguientes largos, son aun más verticales y suelen estar húmedos.

En este punto se llega la parte más alta de la pared. La salida Cassin gira a la izquierda y va superando, ahora en un terreno más caótico de III/IV, una zona de peor roca y más tumbada, hasta llegar, en otros 3-4 largos, a la cresta que conduce a la cima. Para llegar al pequeño buda que domina el Badile hay que recorrer unos 300 metros de caos rocoso, pasando a uno y a otro lado.

Después de aproximadamente 10 horas de escalada llegamos al punto culminante donde encontramos una pequeña cabaña-vivac, perfectamente acondicionada con velas y mantas. Qué mejor lugar para terminar nuestras vacaciones… decidimos quedarnos, pues sólo hay otra pareja, y descender mañana tranquilamente por los rápeles del espolón norte.

El día siguiente no puede ser mejor y amanece con un espectacular mar de nubes que nos hace sentir en otra galaxia.

Deshacemos la cresta y poco a poco vamos divisando cordadas que han pasado la noche colgadas en la pared, dispersas en distintas reuniones de la parte alta…por suerte no han tenido el mal tiempo que sufrieron los de Lecco hace 69 años.

Un video muy ilustrativo…

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