Culivillas (2.523 m). Cara Norte-NorOeste

El Culivillas visto desde el Espelunciecha en 2015

Aprovechando que hemos recalado unos días por el Valle de Tena, me reúno con mis amigos Txus y Patxi para hacer una escapadita por la zona. La cara norte-noroeste del Culivillas es una buena opción pues únicamente tiene un largo que requiere “trabajo”…el resto es fácil y rápido. Sólo habrá que tener un poco de cuidado con el número de cordadas, pues se trata de una clásica muy repetida y frecuentada cuando las condiciones son buenas.

Foto de archivo

Desnivel y dificultad: 300 m, D/ (80º máx en un largo, el resto rampas de 50-55º con algún paso mixto en la salida a la arista, dependiendo de las condiciones)

Apertura: François Domange y Manex Goyentche en enero de 1991.

Material: Dos cuerdas dobles, 2-3 tornillos, 1-2 clavos y algún friend mediano (si las condiciones son secas).

Aproximación: desde el parking de Anayet de la estación de formigal, remontar hacia el oeste el barranco de Culivillas (evidente) que condice a Anayet, Arroyeras o Espelunciecha, primero por el límite de las pistas y luego por el fondo del valle. Una vez que nos encontramos debajo la vertiente noroeste, ascendemos de forma directa en dirección al collado que separa el Culivillas del Falso Arroyeras.

Primero metros y se ve que por la norte el descenso va a ser muy guarro

Aproximación

Primeras rampas

La base del corredor está de camino al colladito que separa a las cimas del Culivillas y del Falso Arroyeras

Escaso, pero la cascada se ve potable

Finalmente Patxi no nos acompaña en el corredor y nos reunimos con él más tarde a la hora del vermut. Txus se lleva la mejor parte y asciende por la bonita trepada de hielo,…yo por detrás con los esquís a la txepa…ni tan mal.

A los pies de la cascada...

Txus: genio y figura...compañero de fatigas!!

Txus en acción

Fin de las dificultades

Una miradita para abajo, después de subir con los esquís a la txepa...

Organizando el material

Después se continua por unas rampas evidentes que no tienen grandes dificultades (ensamble) para terminar en una corta arista que conduce a la cima superando un pequeño estrechamiento.

Rampas amables

Fin de fiesta

Condiciones paupérrimas para ser enero

Bonita jornada para empezar el año con dos grandes amigos, con quienes la montaña siempre guarda un sabor especial.

Buena forma de empezar el 2017!!

Skyline!!

Horario: 2 h para aproximación, 2,5 horas para el corredor y 1 h para el descenso.

Descenso en esquíes: Hay varias posibilidades. Como la bonita cara norte se encontraba bastante escasa, recorro la arista hacia el sureste, hasta dar con el bonito valle de la ruta normal de subida y que ya conocía de mi visita al corredor “Marchando una de vermut” en esta misma montaña.

Referencias: “Pirineos. Ascensiones en mixto, nieve y hielo” de Francis Mousel (itinerario 1.6)

Como todas las actividades invernales aquí recogidas, se trata de indicaciones orientativas, basadas en las condiciones reinantes en el momento de su realización. Hay que tener en cuenta que una misma ruta en temporadas distintas (incluso de una semana a otra) presenta diferencias significativas. Infórmate de las condiciones antes de salir!

Escapada en cuadrilla: Petit Vignemale (3.032 m) y Pic de Tentes (2.331 m).

El murallón norte del Vignemale: un escenario para disfrutarlo y escudriñar sus míticas rutas...

Cuando no pasas por tu mejor momento, el simple hecho de salir a la montaña con grandes amigos se convierte en motivo de celebración. Volver a sentir sensaciones de juventud recarga nuestro depósito de energías vitales y nos permite mirar al futuro con entusiasmo e ilusión. El fin de semana pasado las condiciones no eran muy buenas, así que nos adaptamos a las circunstancias y escapamos al macizo de Vignemale para pasar un par de días entrañables como en los viejos tiempos: refugio, hornillo, fogata y ganas de charlar.

El sábado empezamos a andar prontito desde el parking de Pont d´Espagne (1.500 m) con más pereza que otra cosa. El sendero lo hemos hecho muchas veces, aunque en esta ocasión la nieve empieza algo más alto y está muy dura. En el refugio de Oulettes de Gaube (2.151 m) no hay nadie: el frío es intenso y l viento importante. Almorzamos y continuamos la marcha hacia el Petit.

Camino de la Hourquette d´Ossoue

Condiciones paupérrimas en la norte...

Llegando a la Hourquette d´Ossoue

Ambiente inhóspito pues no vemos a nadie en todo el día. La nieve dura facilita nuestro avance hasta la Hourquette d´Ossoue, y desde allí alcanzamos rápidamente una cima que hoy se encuentra más solitaria de lo habitual, cosa que nos gusta. Fotos y para abajo, que toca poner en marcha la chimenea del refugio.

Rampas amables de camino al Petit Vignemale...

Patxi Peña con un panorama soberbio...

Txus en la cima...

Al igual que Patxi y yo...

Un vistazo a la arista y a la salida de la vía de los seracs...

Las previsiones se cumplen y el temporal empieza a eso de las 17:30…y no parará hasta el día siguiente. Noche larga y es que el viento no amaina hasta bien entrado el domingo, lo que propicia nuestro descenso a las comodidades de Cauterets.

Fast food en el refugio de Oulettes, cerrado aun hasta marzo...

Calorcito junto a la chimenea "Godin"...

De vuelta a Cauterets...

El lunes los ánimos vuelven a estar muy arriba, pero en esta ocasión la precipitación nos vuelve a obligar a cambiar de planes. Optamos por un paseo sencillo al Pic de Tentes (2.331 m), desde la estación de Gavarnie. Apenas 600 m de desnivel, pero con unas vistas maravillosas a todo el entorno del Perdido-Tallon.

Ascenso corto y con vistas...

Escudriñando un sinfín de itinerarios...

El Pic de Tentes se presta a las payasadas...

...y a la espiritualidad!

Tres días inolvidables que valen para despedir un año intenso y para afrontar uno nuevo con energías renovadas.

Terreno templario...con la iglesia hemos topado!!

Midi d´Ossau. Grand Pic (2.884 m). Cara norte clásica (versión “sorbete”)

 

Preciosa foto aérea: fuente Carnet de route n°1 (http://tiste.blogspot.com.es/

2008/02/08

Aprovechando que hoy es el cumpleaños de dos grandes amigos gemelos, voy a rescatar del cajón de los recuerdos esta simpática ascensión que realizamos Amado y yo hace ya un buen puñado de años. Curiosamente, todas las rutas que he escalado en la norte del Midi las he realizado con alguno de estos dos duros y recios hermanos. El itinerario clásico de la cara norte del Midi d´Ossau no es muy conocido por estos lares, pero sin embargo guarda un ambiente tremendo…y si encima nos metemos en pleno invierno (en la nevera más grande del pirineo), pues el resultado es de lo más gratificante. En aquella ocasión, pretendíamos un masificado Couloir Pombie Souzon y optamos por buscar la tranquilidad de la norte, como alternativa original.

Desnivel y dificultad: 650 m, AD- (III). Dificultades de la ruta en verano (la realizamos en 2006 en zapatillas). En invierno sin embargo, requiere de algo más de experiencia, con un terreno con bastante patio y algún resalte en roca y hielo). No subestimar!

1ªAscensión: Edmund Gütl y Hans Schmidt el 11 junio de 1908.

Material: algunos empotradores, tres tornillos y dos anclas de nieve.

Aproximación: Desde el refugio de Pombie subimos al Col de Suzon. Desde aquí continuamos ligeramente en descenso a media ladera hasta alcanzar la brecha superior de Moundelhs; y descendemos al pequeño circo. Desde aquí remontamos por un corredor poco definido hasta la brecha de los Austriacos.

Amado en la brecha de los Austriacos en la penumbra del amanecer...

Desde este punto se ve claramente un gendarme característico que nos sirve ara orientarnos...

Continuamos en diagonal tomando como referencia el gendarme característico que destaca hacia el oeste. Un primer flanqueo nos conduce a una chimenea corta que nos deposita en un circo que flanqueamos hasta la base del gendarme. Superamos un muro más vertical por terreno mixto…

Remontando una corta chimenea, en vierno tapada completamente...

Flanqueando hasta la base del gendarme...

Bonito ambiente en la norte del Midi...

Una miradita para atrás...

Desde el gendarme superamos un corto murito mixto para continuar por una rampa hasta el Espolón Noroeste.

Desde el gendarme superamos un corto murito mixto para continuar por una rampa hasta el Espolón Noroeste

Dejando atrás el gendarme...

Llegamos así al Espolón Noroeste, desde donde podemos contemplar la imponente cara ONO, con su vira de Embarradere, que dejamos para otra ocasión. Desde este punto el itinerario gira ahora hacia la izquierda (este) para seguir por el terreno más evidente.

La vira de Embarradere cubierta de nieve...

Ahora la diagonal la realizamos hacia el este...

Unas rampas más amables nos conducen a la parte más débil de una barrera rocosa...

Seguimos unas rampas más amables que nos conducen a la parte más débil de la barrera rocosa de la cara norte. Superamos algunos tramos mixtos y alcanzamos las rampas que conducen a la cima del Midi d´Ossau.

Zona de mixto fácil antes de alcanzar las rampas que conducen a la cima...

Poco antes de alcanzar las rampas cimeras...

Sin duda fue otro empacho de alta montaña que nos volvió a enchufar a nuestras ilusiones más primarias…

Descenso: por la ruta normal, siguiendo las variantes más evidentes que ofrece la temporada invernal.

Como todas las actividades invernales aquí recogidas, se trata de indicaciones orientativas, basadas en las condiciones reinantes en el momento de su realización. Una misma ruta en temporadas distintas (incluso de una semana a otra o por el paso de otras cordadas) presenta diferencias significativas. Infórmate de las condiciones antes de salir y no bases tus objetivos únicamente por las informaciones de un blog!

 

Vignemale (3.298 m). las 7 cuevas de Russel o un paseo entre las nubes

Panorámica del glaciar de Ossoue extraida de la web para ilustrar el artículo...2009/08/15

Como todos los años por estas fechas pre-vacacionales rescatamos alguna ruta pirenaica original y asequible, para dar a conocer rincones muy “apetecibles” sin necesidad de escalar itinerarios difíciles. Y ya, si la ruta la “vestimos” con un punto de historia pirenaica, y la montaña es el Vignemale, la salida puede resultar realmente apoteósica; y aún más si, como en el caso de Zuriñe y yo, lo hacemos con grandes amigos como Iker y Leire.

En esta ocasión recorremos las 7 cuevas que mandó construir el entusiasta Henry Russel en el siglo XIX y pasamos la noche en la que llamó Le Paradis, situada apenas 18 metros por debajo de la misma cima del Vignemale.

Desnivel y dificultad: 1.500 m, sendero sin mayores complicaciones. El glaciar debe afrontarse con las precauciones habituales teniendo en cuenta las condiciones de la nieve en esa temporada: ojo en días con niebla en la parte superior (muy traicionero).

Zuriñe durante la aproximación...el día promete!

Punto de partida: Barrage de Ossoue a 1.834 m: desde Gavarnie seguir la carretera que conduce a la estación de esquí y desviarse en una curva cerrada, para continuar por Oullettes de Ossoue hasta la presa. Dependiendo de las condiciones de la nieve y los desprendimientos, la carretera puede estar cortada: ojo porque son 8 km desde el cruce.

Litografía de la época. Fuente: http://frab.aquitaine.fr/

Henry Russel, cansado de explorar las grandes cimas pirenaicas (su primera al Vignemale sería en 1861), hizo construir entre 1881 y 1893 siete cuevas en el macizo de Vignemale, la montaña de sus sueños, ilusiones y obsesiones. Su objetivo: pasar su jubilación al abrigo de las montañas.

Las 3 primeras cuevas se encuentran poco antes de enfilar los últimos metros hacia el refugio de Baysellance, a 2.400 m, en la cabecera del glaciar de Ossau. Cuando el glaciar cubría las cuevas superiores, 800 m más arriba, Russell, ni corto ni perezoso, mandó construir éstas en 1888. Pasarían a conocerse como las cuevas de Bellevue. Allí montaba buenas juergas con sus amigos más íntimos, entre ellos Bazillac, los Passet,…

Iker pasando por delante de las cuevas de Bellevue...

El glaciar de Ossoue...

Continuamos la marcha y nos adentramos en terreno glaciar. El día es magnífico aunque empiezan a aparecer nubes de tormenta. Las primeras cuevas en construirse se ubican en la parte más alta del glaciar, a 3205 m en el collado de Cerbillona.

Primeros metros del glaciar, por debajo de la vertiente sur del Petit Vignemale.

subimos sin prisa y disfrutando del paisaje...

Las cuevas de Russell hoy nos protegerán de la tormenta!

Un glaciar en retroceso que aun mantiene grietas profundas...

Una vez que se superan las pendientes más fuertes se alcanza una amplia plataforma...

Una vez que se superan las pendientes más fuertes se alcanza una amplia plataforma entre el panorama de un buen ramillete de cumbres de más de 3.000 metros: Monferrant, Punta Central, Cerbillona, Clot de la Hount, Pic Longue (Vignemale), Pitón Carré, Punta Chausenque y Petit Vignemale más abajo…al fondo se aprecian ya las primeras 3 cuevas de Russell.

Pitón Carré y la salida del Couloir du Gaube...

Al fondo el collado de Cerbillona...

El glaciar ha bajado tanto que subir a las cuevas requiere una pequeña escalada...

Collado de Cerbillona y las cuevas de Russell...

En agosto de 1882, se completó la primera, que se llamaría Villa de Russell. Pasó allí tres días e invitó a sus amigotes para la inauguración; entre ellos Henri Passet. En 1885 mandó construir la segunda Cueva de los Guías, y luego en 1886, la tercera: la Cueva de las Damas. 120 años más tarde, el glaciar ha bajado tanto que subir a las cuevas requiere de una pequeña escalada…por lo que decidimos continuar el camino y pasar la noche aun más arriba!

Panorama de Clot de la Hount Y Vignemale con la situación de las cuevas...

Subimos a la Pique Longue...

Quizá durante alguna de aquellas “bacanales” en las cuevas inferiores, fue donde Henry pensó que necesitaba una cueva aun más arriba, prácticamente en la cima del Vignemale. Así pues Le Paradis sería construida a golpe de explosivo entre los años 1892 y 1893, 18 metros por debajo de la cima. Habían pasado 30 años desde su primer ascenso y quería celebrar sus “bodas de plata”.

Le Paradis...

Nido de águilas?

La tormenta se hizo esperar, lo justo para subir a la cima, ver atardecer y regresar a nuestro nuevo cobijo para preparar la cena.

Cena de altura!

Se acerca el mogollón...

Alguna gotera hay...

Y la jornada no podía terminar mejor: por la mañana, bien temprano, nos subimos los trastos a la cima y nos preparamos el desayuno con un amanecer estremecedor…y aun siguen preguntándome de vez en cuando qué es lo que encuentro en las montañas…

Momentos mágicos pirenaicos...

Referencias bibliográficas: “Vignemale. El señor del Pirineo” de Alberto Martinez Embid.