La Plagne: Roc du Bécoin (2.594 m)

Con poca nieve en el Pirineo y unas ganas locas de esquiar, la mejor opción para empezar el año es viajar a otras latitudes más benévolas para la práctica del esquí. Esta semana nos hemos ido 10 amiguetes a La Plagne, una estación muy guapa, situada cerca de Albertville, antes de llegar a Tignes. La Plagne fue Olimpica en los juegos de Albertville, y junto con Les Arcs aglutina un dominio esquiable de 425 km de pistas y un infinito horizonte para liarse la manta a la cabeza por fuera de pistas: tubos, canales y corredores, esperando a ser recorridos por las tablas de animados freeraiders.

Dejo el mapa de Paradiski para que os hagáis una idea de sus dimensiones.

Entre día y día de esquí en pista, salimos a recorrer los alrededores de la zona y subir alguno de sus picos para realizar algún descenso interesante. Encima de La Plagne destaca a la derecha el pico Roc du Bécoin (2.594 m). Modesto en altura, ofrece una amplia pala triangular para disfrutar de un descenso memorable. Memorable fue el nuestro: entre la niebla, nevando y sin poder apreciar los relieves de la pendiente,…el caldo de cultivo inmejorable para tronchar de todas las formas posibles. Aún así, la travesía que realizamos es muy recomendable y os la dejo para que toméis nota.

Se inicia el ascenso desde el límite de la estación de Aime La Plagne a 2.150 metros y se desciende por una de sus pistas hasta Chalets de l´Énvers a 1.835 m.

Desde aquí, ya con las pieles de foca calzadas en los esquís, recorremos este tranquilo valle hasta el fondo. Chalet des Etrois. A partir de aquí nos adentramos en un terreno agradable y repleto de innumerables colinas, ajenas al bullicio de la estación: al fondo el pico de Roc du Bécoin y su alargada arista.

Una vez recorrida la arista, y alcanzada una caseta donde se guarda el material explosivo para petar aludes, se inicia un tortuoso descenso, que termina en las pistas.

Tiempo aproximado: 5 horas

Desnivel ascenso: 759 m

Desnivel descenso: 909 m

Además de estas bonitas ascensiones, accesibles desde el apartamento, los días de pista se pueden completar con descensos de tubitos como los que ofrece la Grande Rochette. Nosotros hicimos dos a última hora, cuando comprobamos que aun nadie había bajado por ellos…uno de esos momentos mágicos en los que te resistes a volver a casa y sigues con ganas de esquiar.