Ski randonné en Chile (VIII): Volcán Puyehue: capricho chileno.

02/09/2010

Tomando unas cervezas en Puerto Varas, se nos acerca Alfredo, amigo de Niko, el dueño del bar y que a su vez regenta el hospedaje en el que estamos alojados. Alfredo se ofrece a llevarnos hasta El Caulle, lugar donde hemos quedado con Xabi, ya que va a Bariloche y le viene de paso: una muestra más de la hospitalidad que nos encontramos al recorrer tierras chilenas y que nos deja sin palabras…

El Caulle (355 m s.n.m.) es un rancho situado a escasos kilómetros de la frontera con Argentina, al que se accede desde la carretera que une Osorno con Bariloche (la 215). Es un lugar paradisíaco y solitario, a los pies del volcán Puyehue que nos recuerda a La Ponderosa de Bonanza.

El lugar tiene una pega: es una hacienda privada provista de un restaurante y una cabaña. Eso significa que los osados que pretendan la ascensión de este volcán tendrán que preparar la cartera:  7000 pesos por utilizar el camino y 13000 pesos por alojarse en la cabaña (más del doble de lo que venimos pagando durante este viaje). Esta situación es incómoda para nosotros, pues tenemos la conciencia de que las montañas son un espacio libre para disfrutar sin tener que pagar un peaje a un propietario privado, ¿pagar por usar un camino?¿también tendremos que pagar por beber agua de un arroyo?¿o por bañarnos en bolas en un río? Dejémoslo ahí…pero es una gestión del espacio natural que choca con las políticas que conocemos en otros países.

El ascenso y descenso del Puyehue en el día es una actividad larga y para la que hay que contar con un mínimo de 10 horas. Ahora bien, nosotros hemos podido realizarla (en 10 h) gracias a que existía una traza de caballos que nos guiaba por el bosque hasta una cabaña (a 1.345 m s.n.m.) desde la que se inicia una subida directa al cráter. Realizar esta ascensión sin traza, en invierno y con el bosque cubierto de nieve puede ser misión imposible (a tener en cuenta!).

A las 7:00 comenzamos a andar con los esquís a la chepa. Al principio el camino está balizado con postes pintados de rojo; una vez en el bosque, se sigue un sendero que va recorriendo la montaña ascendiendo 1.000 m de desnivel, hasta llegar a una cabaña (3 horas). Cuando llegamos allí para tomar un respiro, encontramos a 5 esquiadores (los que subieron en caballos), atraídos seguramente por un vídeo que circula por internet en el que unos tipos esquían el cráter del Puyehue…Desde aquí el ascenso al volcán no tiene pérdida: todo recto, por la vertiente sur!.

La nieve está muy venteada y en la parte superior hay bastante hielo y nos calzamos las cuchillas. Después salimos a un lomo más tendido por el que llegamos al cráter. Las vistas son preciosas y el cráter es enorme, cubierto de nieven su fondo.

Durante el descenso no encontramos la nieve exquisita que hemos disfrutado días atrás. En la parte superior que se encuentra helada, parecemos tamborileros con nuestros esquís rebotando en el hielo. Luego la cosa se suaviza y podemos disfrutar más hasta la cabaña.

Una vez en el bosque: Sálvese quien pueda!! Nos tiramos con los esquis entre los árboles y avanzamos como buenamente podemos. Después de 10 horas, llegamos extenuados al rancho. Son las 17:00 y a las 17:30 pasa el último bus a Osorno, próxima parada camino de Bariloche. Tal cual estamos, recogemos los petates y seguimos la pista que conduce a la carretera (1 km)…donde esperaremos a que nos recojan como colillas!

Desnivel de subida: 1895 m.

Desnivel de bajada: 1895 m.

Horario: 6 horas (subida) y 4 horas (bajada).

Ski randonné en Chile (VII): Volcán Osorno: tortilla de Hongo.

31/08/2010

Después de la buena experiencia del Villarrica, nuestros caminos se separan. Aitor, Oier y yo no podemos perder la oportunidad de ascender el mítico volcán Osorno, uno de los más emblemáticos de la zona. Xabi, que ya lo hizo hace dos años, se irá al Casablanca y después nos reuniremos con él para seguir el viaje juntos.

Viajamos a Puerto Varas, ciudad bellísima que descansa a la orilla del Lago Llanquihue y que tuvo su origen a partir de la colonización alemana, con inmigrantes que se asentaron en este lugar alrededor de los años 1852 1853.

Aquí lo más económico es alquilar un coche, pues desde Puerto Varas hay que ir a Ensenada y desde aquí subir al centro de esquí (centro que está vacío, por lo que puede ser difícil encontrar a alguien que nos suba a la hora que queremos).

El caso es que terminamos durmiendo en Ensenada,, en casa de José Miguel, un joven emprendedor que dirige una empresa de aventura www.huellandina.com y que conocimos a través de Eduardo, que nos vio con los esquís comiendo unos perritos calientes con palta en la terminal de bus. Esta es la clase de cosas que hacen del viajar una aventura impresionante.

Por la mañana subimos con el coche alquilado a la estación fantasma. Hace muchísimo frío y nos ponemos toda la ropa que llevamos en la mochila: pronto llegaremos al sol y nos calentaremos un poco…Vamos subiendo sin parar para alcanzar el deseado confort, pero al llegar allí lo que encontramos es un viento horroroso: el cono del Osorno se ve bajo una intensa ventisca y su cima está adornada por una nube lenticular sospechosa. Así que paramos junto a unas coliflores heladas que nos protegen del viento.

La única posibilidad de hacer cima hoy será darle la vuelta al volcán para subir por una vertiente más apacible (en cualquier caso, el hongo que presenta esta vertiente es complicado de superar con el material que llevamos). Así lo hacemos. Nos protegemos como podemos y le vamos dando la vuelta hasta encontrar un paso fácil a cima por una canal y con menos ventisca. La parte superior del volcán Osorno se caracteriza por tener unas caprichosas formaciones heladas más propias de la Patagonia profunda. Nos calzamos los crampones cuando las cuchillas de los esquís se doblan en el hielo como si fueran de goma y subimos por una canal sencilla con el dedo pegado a la cámara.

La cima es larga y plana y no llegas a ella hasta alcanzar a ver la fantástica cara sur del Puntiagudo, el lago Todos los Santos y el cerro Tronador, allí en Argentina. Fotos de rigor y nos vamos para abajo por donde hemos venido.

Los esquís nos los calzamos una vez pasadas las coliflores heladas, ya que en esas condiciones el descenso en esquís es un suicidio. A partir de aquí nos encontramos con la mejor nieve que hayamos catado nunca (polvo sobre base compacta) y disfrutamos de la soledad y de las vistas al lago Llanquihue. 1520 metros de descenso hasta el coche con la sonrisa permanente, incluso bajamos cantando del gustazo que da esquiar así. Sin duda ha sido una gran elección…100% recomendable.

Si queréis hospedaros en Puerto Varas os recomiendo la Casa Margouya, económico y con buen ambiente. Para el alquiler del coche: en el centro, la tienda de material de montaña “La Cumbre”. Alojamiento en Ensenada: hay múltiples cabañas y hospedajes.

Desnivel de subida: 1522 m.

Desnivel de bajada: 1522 m.

Horario: 5,5 horas (subida) y 2 horas (bajada).

Ski randonné en Chile (VI): Volcán Villarrica: lo que necesitábamos.

29/08/2010

Dejamos Malalcahuello y vamos a Temuco, ciudad donde se cruzan multitud de conexiones a los distintos volcanes que tenemos previsto ascender. Como el tiempo es nefasto para los próximos días, éste será un buen lugar para pasar las horas muertas.

El pronóstico para el fin de semana parece mejorar, así que abandonamos el hospedaje de la señora Paulina y viajamos a Pucón con la intención de aprovechar y ascender un nuevo volcán que sacie nuestro hambre andinista y rompa la rutina de empanadas de pino y piscosauers.

Intento frustrado

Han pasado ya 4 días desde que ascendiéramos el Lonquimay y vagabundeamos por las calles de Pucón con los gores empapados. En una tienda nos encontramos con Gonzalo, el guía que conocimos en la suizandina, y se anima a subir mañana con nosotros al Villarrica.

Cualquier persona con mínimo de juicio se hubiera quedado en la cama, teniendo en cuenta la noche que ha hecho: vientos huracanados y lluvia incesante. Como no tenemos tfno, Gonzalo se acerca a nuestra cabaña a las 6:00 para insinuarnos que así no se puede subir. Nosotros, que estamos aun dormidos, desollemos su insinuación y le animamos a subir…así que ahí andamos: los 5 en su pick-up rumbo a un volcán que aún no hemos podido ver. Lo que sucedió el resto del día se puede resumir en un intento doblemente frustrado, ya que lo intentamos dos veces cuando “parecía” que mejoraba el tiempo. De todo ello nos quedará el poso de haber conocido a una persona tremendamente simpática y hospitalaria.

Un nuevo ascenso: lo que necesitábamos

Si algo tuvo de bueno el intento de ayer, además de compartir unas horas con un nuevo amigo, fue el poder estirar las piernas después de unos días de inactividad. A las 7:30 cogemos un transfer para el centro de ski y a las 8:45 empezamos a andar: hoy es el día y desde el pueblo se impone la vista del Villarrica, presidiéndolo todo.

La ruta no tiene pérdida ya que el volcán está presente en todo momento. Se puede apreciar que del cráter sale una columna de humo continua; ésta tiene su origen en las lluvias de la semana pasada, que han dejado en su interior gran cantidad de humedad que es ahora liberada.

El ascenso es tranquilo ya que tenemos por delante 1700 metros de desnivel. Primero atravesamos la pequeña estación y desde allí nos dirigimos a la “capilla”, curioso punto en el que se encuentran los vestigios de un telesilla que fue afectado por la erupción de 1984. Seguimos en dirección al cráter con las cuchillas yen los últimos metros tenemos que cambiar los skis por los crampones, ya que en esta parte la nieve está muy venteada y ofrece desagradables escamas de hielo imposibles de foquear. Llegamos al cráter los primeros y el recibimiento no puede ser mejor: una bocanada de humo tóxico que no nos deja respirar. El espectáculo es bárbaro: el cráter es enorme y muy profundo y no alcanzamos a ver la lava.

El descenso que tenemos por delante es el mejor de todos los que hemos realizado hasta la fecha. La primera parte, por las escamas heladas (150 metros), es un poco agresiva y los montañeros que suben andando alucinan al vernos esquiar desde la cima por tanto bache. Después de esto, la nieve mejora tanto que todavía hoy mantenemos la risa floja por el disfrute vivido: amplias palas con los lagos Villarrica y Caburgua abajo, amplias canales acornisadas y una pequeña parte por una vaguada en el bosque.

Un gran día!!! Lo que necesitábamos después de pasar unos días a la sombra de la borrasca patagónica.

Desnivel de subida: 1770 m.

Desnivel de bajada: 1770 m.

Horario: 4,5 horas (subida) y 2 horas (bajada).

Ski randonné en Chile (V): Volcán Lonquimay (2.865 m): apurando una ventanita de buen tiempo.

23/08/2010

Llevamos dos días viajando desde Chillán (5 autobuses, haciendo escala en Los Angeles) para llegar a un lugar alejado del culo del mundo: Malalcahuello. 3 km antes está el refugio La Suiza-Andina, un lugar que conocía Xabi de su anterior viaje a Chile, muy confortable y que supera nuestras expectativas, sobre todo en precio. No obstante, dada nuestra situación precaria (viajamos en bus de línea con todos los petates y skis a la chepa, y llueve sin parar) decidimos pasar la noche allí y cambiar al día siguiente.

A las 9:15 viene Jorge a recogernos en su Vanette, tal como habíamos quedado el día anterior. Cargamos los equipos y subimos por una pista que se abre paso entre un bosque tremendo de araucarias. La furgoneta, sin tracción, ni ruedas de nieve, ni cadenas, hace lo que puede y por momentos tiene que coger carrerilla para seguir.

Llegamos al centro de ski y la tranquilidad es abrumadora (nada parecido a las pistas que conocemos en casa…). No hay nadie por aquí, salvo Gonzalo Vilches, un guía chileno que ha salido con su cliente hace un rato, y una pandilla de militares que se están tirando en paracaídas desde un avión. Las vistas del volcán Lonquimay son espectaculares y todas sus vertientes son apetecibles.

El ascenso es de los que hacen afición: vamos abriendo huella en una nieve blandita y a ratos fuertes ráfagas de viento nos zarandean de un lado a lado. Al poco de empezar, pasamos a los chilenos por una ladera más a la izquierda y seguimos sin parar a buen ritmo (se nota que vamos cogiendo la forma). Al cabo de 4 horas llegamos al cráter, pero el fuerte viento hace que se nos quiten las ganas de bajar esquiando a su fondo. Así las cosas, descendemos por la vertiente sur que es una bajada original y de mayor pendiente que la normal; sin embargo es la más sombría y fría. El descenso es muy bueno: 1580 metros directos al parking. De vez en cuando paramos para cambiarnos las cámaras.

Gran bajada y tiempo recio!! Llegamos al parking puntuales para que Jorge nos recoja de nuevo para llevarnos a Malalcahuello, donde pasaremos la noche en casa de la señora Ana (una abuelita muy entrañable) y analizaremos las posibilidades de subir mañana a otra montaña, pues el tiempo que viene no es bueno.

Desnivel de subida: 1580 m.

Desnivel de bajada: 1580 m.

Horario: 4 horas (subida) y 1,5 horas (bajada).