Pico Aspe (2.640 m). vía “Subterránea”

No conocíamos aun la vertiente sur del Aspe, así que nos decantamos por la clásica “Subterránea”. Con el tiempo han ido aflorando distintos itinerarios en esta pared que, si bien la aproximación de 2 horas puede retraer a más de uno, el entorno de montaña es de los que hacen afición.

Apertura: Luis Royo y Julio Benedé en 2011

Desnivel y dificultad: 300 m, 6b (V+/A0 oblig.) en líneas generales es un itinerario asequible y una vez que se superan los dos largos clave de abajo, el terreno se vuelve más amable y se avanza más rápido.

Material: 16 cintas express y doble cuerda de 60 m. La ruta está equipada con parabolts. Llevamos friends y no los utilizamos, salvo en la R0 que nos montamos para comenzar la escalada.

Aproximación: Desde la pista de Aísa, aparcamos junto a la valla que cierra el paso al entorno de la Llana, Ganganta, Aspe, etc y cruzamos el río justo en frente de la cabaña de Saleras. Continuamos en ascenso por el cordal que asciende al Aspe y nos desviamos a la derecha en el cruce que indica GR11, hacia el Riguelo. Ese cruce es el segundo, que va más arriba: el primero indica “Surgencia: el chorro de Rigüelo”. Después, de camino a Lecherín giraremos a la izquierda para dirigirnos a la Garganta de Aísa, por terreno rocoso (inicio de la Arista de Murciélagos).

El inicio es evidente: el agujero! en esta ocasión había un nevero en su interior. Trepamos unos metros por terreno sencillo (III) y plantamos una R improvisada. Desde aquí nos adentramos en el tubo: quizá el largo más curioso y poco evidente: 40 m, V+.

Alcanzamos una primera R1 desde la que se continua por un precioso diedro (opción de recortar unos 5 metros (II) para colocarse más cerca). Tirada mantenida y vertical con pasos muy chulos. 35 m, 6b (V+/A0 oblig.)

Desde la R2 la dificultad decrece y los largos son más evidentes. Empalmamos los L4 y L5 del croquis original, en una tirada de 60 m, que remonta un diedro muy chulo y después atraviesa un jardín que nos coloca en la segunda parte de la pared.

Desde la R3, el terreno se vuelve muy amable,…con grandes bloques y diedros. L4, 35 m, IV+.

Quinto largo: la misma tónica. Buena roca y diedro de libro con un pasín final más picante…35 m, V+.

Y desde este punto, volvemos a empalmar las dos siguientes tiradas en un largo de 55 m, V que nos deposita en la arista cimera del Pico de Aspe…

La cresta se sigue sin mayores problemas,…sólo hay que tener un poco de sentido de la orientación. En algún punto descendemos y volvemos a trepar, para continuar andando por un prado verde (20 minutillos aprox.)

Una fantástica forma de volver al piri después de un tiempo parados,…

Descenso: Alcanzamos la cima siguiendo la arista, bajando en algún punto y volviendo a trepar (III) para retomarla. Desde la cima, bajamos por la ruta normal, recorriendo el Kars característico.

Horario: 2 horas de aproximación; 3,5 horas de escalada; 20´ hasta la cima; y 2 horas el descenso.

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Llana de la Garganta (2.599 m). Descenso atípico en esquís por la cara suroeste

Para este sábado el plan lo teníamos muy abierto ya que no habíamos tenido mucho tiempo para concretar. Batería de propuestas en el coche, todas con vertientes sur y suroeste, teniendo en cuenta las condiciones de los últimos días. Xabi propone volver al circo de Aisa para catar la bajada de la Llana de la Garganta, pues no conocíamos referencias, salvo las indicaciones de los incansables Jorge Gª-Dihinx y de Julio Alberdi (ambos en travesia Bozo/Garganta/Aspe). Así que para allí que nos fuimos, …que nuestra última visita a la Llana del Bozo fue bien enriquecedora.

Desnivel y dificultad: 1.100 m de desnivel total y una dificultad de 4.1/E4. La exposición del tramo superior es considerable, a pesar de no ser muy largo…y su pendiente ronda los 40/45°.

Iniciamos la marcha junto a la valla que corta el acceso al valle y, en pocos minutos, pasamos junto a la cabaña de Saleras. Cruzamos el río para remontar un lomo que va directo a la canal evidente que separa el Aspe de la Garganta.

Buena parte del recorrido se comparte con la ruta normal del Aspe.

Al cabo de un rato se alcanza una plataforma suspendida y nos quedamos solos de camino a la Llana de la Garganta. Está claro que su vecino Aspe se lleva todo el protagonismo,…lo que no nos molesta en absoluto.

Ascendemos una rampa hasta el pequeño estrechamiento que conecta con la rampa final: la clave del itinerario.

Es importante reseñar que se trata de una vertiente más suroeste y que tarda algo más en reblandecer. Nada más llegar comprobamos que está como queremos…y que la exposición hasta llegar a la planicie final es considerable: así que habrá que tenerlo muy claro para bajar luego por aquí.

La cima nos permite disfrutar de un panorama realmente espectacular…focas fuera y enfilamos nuestras exiguas huellas hacia la rampa.

En esta ocasión no haremos paraditas para “posar”, básicamente porque no mola pararse en este tobogán… Xabi es el primero en catar la bajada hasta el colladito. Luego voy yo…y salvo la diagonal, que da más respeto, pasamos bien. Lo más pindio ronda los 40/45°…y se hace necesario que la nieve no esté muy dura para pasar con tranquilidad…

Ahora toca el estrechamiento, con el piolet en la pared… y fin de las dificultades…

el resto de la bajada es un apoteosis de nieve cremosa…y el regalo, encadenar divertidas canales hasta el mismo río. Vaya chute de energía!… hasta la próxima.

La parte inferior del recorrido se convierte en un auténtico festín…

Horario: 6 horas de coche a coche.

Referencias bibliográficas: “Rutas con esquís. Pirineo Aragonés. Tomo I” de Jorge García-Dihinx. Itinerario 22.