Llana de la Garganta (2.599 m). Descenso atípico en esquís por la cara suroeste

Para este sábado el plan lo teníamos muy abierto ya que no habíamos tenido mucho tiempo para concretar. Batería de propuestas en el coche, todas con vertientes sur y suroeste, teniendo en cuenta las condiciones de los últimos días. Xabi propone volver al circo de Aisa para catar la bajada de la Llana de la Garganta, pues no conocíamos referencias, salvo las indicaciones de los incansables Jorge Gª-Dihinx y de Julio Alberdi (ambos en travesia Bozo/Garganta/Aspe). Así que para allí que nos fuimos, …que nuestra última visita a la Llana del Bozo fue bien enriquecedora.

Desnivel y dificultad: 1.100 m de desnivel total y una dificultad de 4.1/E4. La exposición del tramo superior es considerable, a pesar de no ser muy largo…y su pendiente ronda los 40/45°.

Iniciamos la marcha junto a la valla que corta el acceso al valle y, en pocos minutos, pasamos junto a la cabaña de Saleras. Cruzamos el río para remontar un lomo que va directo a la canal evidente que separa el Aspe de la Garganta.

Buena parte del recorrido se comparte con la ruta normal del Aspe.

Al cabo de un rato se alcanza una plataforma suspendida y nos quedamos solos de camino a la Llana de la Garganta. Está claro que su vecino Aspe se lleva todo el protagonismo,…lo que no nos molesta en absoluto.

Ascendemos una rampa hasta el pequeño estrechamiento que conecta con la rampa final: la clave del itinerario.

Es importante reseñar que se trata de una vertiente más suroeste y que tarda algo más en reblandecer. Nada más llegar comprobamos que está como queremos…y que la exposición hasta llegar a la planicie final es considerable: así que habrá que tenerlo muy claro para bajar luego por aquí.

La cima nos permite disfrutar de un panorama realmente espectacular…focas fuera y enfilamos nuestras exiguas huellas hacia la rampa.

En esta ocasión no haremos paraditas para “posar”, básicamente porque no mola pararse en este tobogán… Xabi es el primero en catar la bajada hasta el colladito. Luego voy yo…y salvo la diagonal, que da más respeto, pasamos bien. Lo más pindio ronda los 40/45°…y se hace necesario que la nieve no esté muy dura para pasar con tranquilidad…

Ahora toca el estrechamiento, con el piolet en la pared… y fin de las dificultades…

el resto de la bajada es un apoteosis de nieve cremosa…y el regalo, encadenar divertidas canales hasta el mismo río. Vaya chute de energía!… hasta la próxima.

La parte inferior del recorrido se convierte en un auténtico festín…

Horario: 6 horas de coche a coche.

Referencias bibliográficas: “Rutas con esquís. Pirineo Aragonés. Tomo I” de Jorge García-Dihinx. Itinerario 22.