La Cabrera. Pico de la Miel (1.384 m), combinación “Casera atómica” + “Rivas-Acuña”

Siempre es un gusto acercarse a la zona centro para mover el cuerpo y desoxidarse en sus diedros, fisuras y demás formaciones graníticas. Xabi y yo nos acercamos a la Cabrera buscando tiempo benévolo, sin ninguna aspiración reseñable salvo la del reencuentro, después de muchos meses a la sombra, que no es poco.

En la base de la “Piloto” había bastante gente, así que nos decantamos por los dos primeros largos de la “Casera atómica”, con salida por los tres largos finales de la “Rivas-Acuña”: una combinación amable y recomendable, pues libra la parte más sucia de una y la más difícil de la otra.

Desnivel y dificultad: 150 m, V+ máximo, en la primera parte.

Primera ascensión: la “Casera atómica” fue abierta a principio de los años 80 por Jesús López Hernando y sus amigos; mientras que la “Rivas-Acuña” fue abierta en el 1957 por Salvador Rivas y Pedro Acuña, quienes con Pedro Gómez formaban la cordada “el perro que fuma”, muy activa durante aquellos años.

Aproximación: desde el parking del área de descanso, seguir un sendero en dirección a las paredes, sin mayores complicaciones.

Material: 12 cintas express (5 largas), juego de friends (hasta nº3) y material de reuniones.

La vía arranca con un paso de placa de fiarse (V+) que nos deja en una fisura muy disfrutona, hasta una R en la base de un diedro.

Continuamos por la casera, con una segunda tirada en placa tumbada (IV+/V-) que habitualmente se empalma con el largo anterior…

Ahora se abren bastantes posibilidades y optamos por continuar por la «Rivas-Acuña», que resigue el diedro-chimenea evidente que arranca a la derecha de la reunión…

El terreno se vuelve más caótico a medida que vamos ganando altura y continuamos por diedros hasta una plataforma característica con reunión en arbolito…

Y según llegamos a la cima del Pico de la Miel, descendemos por el «callejón», hasta la base de la Piloto…

Horario: 30´aproximación y 2 h de escalada. Descenso: 30 minutos.