Sierra Cantabria. Peña del León (1.392 m), vía “Euskarian´s”

De vuelta al “sólido elemento”, Xabi y yo tiramos de nuestra lista de vías apetecibles cerca de casa. La Peña del León en su vertiente sur tiene un puñado de itinerarios muy exigentes que recorren una muralla muy espectacular; y en su límite derecho se esconde una linea más humana de corte clásico, abierta por Gerardo Telletxea: “Euskarian’s”.

…hace unos años, me acerqué una tarde con el bueno de Mikel y catamos los dos primeros largos. El horario se nos echó encima y preferimos dejar el cartucho para otra ocasión…hasta el pasado domingo.

Desnivel y dificultad: 200 m, 6c (6a oblig.)

Apertura: Gerardo Telletxea desde abajo.

Material: un juego de friends (n°1 max) y 12 cintas (un par de ellas largas). Algún cordino para puentes de roca. Reuniones equipadas con argollas.

Aproximación: En esta ocasión nos aproximamos a la pared desde La guardia, siguiendo el GR que conduce al Puerto del Toro. Dejamos la furgo al inicio de la pista, dejando atrás el poblado prehistórico de La Hoya. Cuando tenemos a tiro la pared, seguimos un sendero que gira al este. Nos desviamos en un punto cercano a la base y terminamos haciendo el jabalí hasta llegar al pie de vía. Desagradable por momentos!

L1, 45 m, 6c: Tirada técnica que va ganando en dificultad en la parte alta. Recorre una pared triangular. La R1 la encontraremos atravesando un corto jardín.

L2, 20 m, V: Corto largo en placa vertical, que termina con unos metros en un jardín incómodo.

L3, 60 m, V+: Para nosotros resultó la llave de la vía. Se trata de una tirada incierta con poco material en la parte inferior, en la que hay que navegar.

L4, 30 m, 6b+: Largo de corte deportivo, muy vertical al principio, va a buscar la marcada canal que conduce a la cresta. El diedro es más sencillo.

L5, 30 m, V+: Supera el bonito diedro por una rampa cómoda con buenos agarres y posibilidad de autoproteccion. Sale por una canal herbosa con parabolts, hasta la cima.

Descenso: Desde la cresta, recorremos la arista hacia la cima y conectamos con el sendero que desciende al Puerto del Toro.

Horario: 1 h 20′ para ka aproximación; 5 h escalada (incluidos embarques); y 1 h 20′ para el descenso.

Sierra Cantabria. Conglomerado de Meano. Vía “Marzolus”

Vista del conglomerado de Meano con la línea aproximada...

El domingo por la tarde cambiamos el “cine de barrio” por una tarde en Sierra Cantabria y es que en estas fechas este lugar se presta a las visitas relámpago. En esta ocasión Alberto y yo optamos por una de las vías de largos equipadas en el Conglomerado de Meano. Una vía muy chula, equipada generosamente, y que se puede combinar con alguna otra si andamos mejor de tiempo.

Para acceder desde Meano, cruzamos el pueblo y continuamos por una pista que lleva a una cantera. Continuamos y aparcamos más adelante en un hueco a la entrada de un sendero. Por el sendero, acceder a las paredes no nos llevará más de 15 minutos.

Desnivel y dificultad: 120 m. aprox. 6c, 7a, 6a y V+.

Material: 18 cintas express y material reuniones. Cuerda de 70 m.

El primer largo (20 m, 6c) es muy mantenido y ligeramente desplomado, con un pasito a bloque en un desplomito; y llegada a la reunión fina.

Alberto, fino-fino ganando metros...

Pasito a bloque antes de llegar a la R...

Recogiendo el L1, atinando lo más posible...

El segundo largo (25 m, 7a) tiene una salida muy borde desde la R (aviso! Felix, en el bar de Meano, nos informó después que se ha caído algún canto clave en este largo). Hay que apretar bastante mássss.

Primeros metros del L2....muy bordes!!

Recogiendo el L2, saliendo a las placas más tumbadas...

Los dos siguientes largos (35+30 m, 6a) los empalmamos sin mayores problemas. Aquí la tónica cambia y se disfruta de un conglomerado más tumbado y disfrutón.

Recogiendo el L3+L4...

Vista general del conglomerado de Meano con las impresionantes paredes de Peña Alta a la derecha...

Guía LaRiojaReferencias bibliográficas:

Guía de escaladas en la Rioja (1 y 2) y Revista Desnivel nº276: “Escalar de día, beber de Noche: Sierra de Cantabria” por Simón Elías