Calderer / Pedraforca (2.493 m), vía “Estasen”

Después de subir con las familias y los perros a la cima del Pedra, aprovechamos el día de “descanso” para conocer la impresionante cara norte del Pedraforca. Una enorme muralla de hasta 700 m, tremendamente caótica, con diedros, canales profundas, placas verticales,… Elegimos la clásica “Estasen” porque que es la más sencilla de la pared y estimamos que no tendremos problemas para volver a tiempo al camping. Fue la primera ruta abierta en esta vertiente, hace casi 100 años y discurre siempre por terreno lógico, buscando las debilidades de la pared, con algunos pasajes bien chulos; aunque bien es cierto también que es poco mantenida y que se escala en un porcentaje pequeño del recorrido.

Desnivel y dificultad: 600 m, IV+. Las dificultades son muy discontinuas y se concentran en la parte inferior de la pared.

Primera ascensión: Lluís Estasen, Josep Puntes, Jofre Vila y Josep Rovira en 1928.

Material: doble cuerda de 60 m, Friends hasta el C3 y material de reuniones. Hay algún clavo y la ruta se encuentra pintada con marcas verdes (difícil perderse).

Aproximación: desde el Refugio Lluis Estasen se sigue un sendero que sube directo, en diagonal, hacia las paredes, por encima del sendero que va al collado Verdet. A ratos se pierde y hay que atinar para alcanzar una canal, con una maroma, que nos acerca al diedro desde el que se inicia la escalada propiamente dicha. La ruta está marcada con pintura verde.

L1, 25 m, IV+ un bonito diedro sobre roca blanca lavada nos da la bienvenida a la “Estasen”, aunque dura poco lo bueno. Tendremos que seguir andando, para acceder a una sencilla canal por la que treparemos, sin ninguna dificultad, hasta un balconcito: en el mismo Dit de Rimbau.

Desde aquí le siguen 4 largos en los que sí escalaremos (IV). Roca variable, con algún clavito. L2, 50 m, IV / L3, 30 m, III+ / L4, 35 m, IV+.

El último de estos 4 largos, sin ser difícil (L5, 25 m, IV), es tremendamente espectacular, realizando una travesía para cambiar de vertiente y entrar en una gran rampa, marcada por un diedro gigante (II y III).

Lo dicho, en esta gran rampa, ganaremos altura fácilmente y sólo en la parte más alta tendremos que prestar atención en un pasito de placa (IV-), para continuar fácil hasta una horquilla.

Llegados a la horquilla el panorama es muy espectacular: nos encontramos en medio de una gran pared con muchísimo ambiente!! Descendemos 4 m y continuamos con una nueva canal con terreno descompuesto (ojo!) L6, 55 m, III.

En este punto, el trazado actual se desvía a la derecha, para evitar la escombrera del trazado original. Una corta travesía para encarar un diedro más vertical L7, 45 m, IV+ (paso en diedro vertical); montaremos reunión en un pequeño nicho-diedro-chimenea.

Desde aquí a cima, seguir marcas verdes por terreno sencillo III/II y descompuesto.

Descenso: desde la cima seguir hitos hasta unas cadenas que descienden a un colladito. Ascender a una cima secundaria y conectar con tres nuevos tramos de cadenas que nos dejan en terreno firme, para conectar con la bajada normal.

Horario: 8 h y 50′ en total: 1:20 h hasta el diedro de inicio, 5:45 de escalada y 1:45 h para descender desde la cima al parking.

Macizo del Bernera, “Chimenea del Estrato”

Aprovechando que estamos por Aísa, nos decantamos por una visita de placer al “Estrato de Bernera”: un curioso pliegue rocoso que esconde un par de vías de lo más estéticas, pasando la dificultad a un segundo plano. Hay una vía que recorre las placas y otra que avanza por la chimenea. Nos decantamos por la chimenea: 200 metros de placa tumbada que se apoya en la pared del pliegue (estrato) para facilitar la escalada enormemente.

Desnivel y dificultad: 220 m, III+. Dificultad escasa, pero no por ello menos interesante. La vía surca un sistema de placas tumbadas junto al pliegue de la pared.

Primera ascensión: Julio Benedé en solitario, en 2008.

Material: 8 cintas express (largas), material de reuniones y doble cuerda (se puede subir en simple perfectamente). Realmente no hemos utilizado Friends.

La entrada es un pequeño callejón herboso poco apetecible. Al poco, encontramos la chimenea y no la dejamos hasta el final de la vía.

El recorrido es idéntico en todo el trazado proliferando las placas tumbadas, con buenos pies y apoyo en la pared de la chimenea, donde van apareciendo parabolts.

En 4 largos aproximadamente (III) llegamos al nicho que culmina el estrato. Se puede escalar un corto murito acerable o continuar por la vira (marcas rojas) y ascender a la parte de arriba.

Descenso: se puede descender rapelando o andando, siguiendo las flechas rojas que nos conducen de nuevo al collado del Bozo, para regresar al aparcamiento de la Cleta.

Horario: 2 h de aproximación, 2,5 h de escalada y 45´ de descenso al collado y 1,5 h de retorno al aparcamiento.

Pico de Aspe (2.640 m), “Arista de los Murciélagos”

El 21 de septiembre de 1962 Luis Alcalde, Manuel Ansón, Alberto Rabadá y Julián Vicente, realizaron la primera ascensión de la hoy clasiquísima “Arista de los Murciélagos” en el Aspe. Durante la aproximación desde Candanchú, descubrieron que el bueno de Rabadá pretendía subir un melón a la cima. Le convencieron para dejarlo en un nevero, a la altura del collado de Aísa, y disfrutaron de una bonita cabalgada.

Cuando leí el artículo de Alberto Martínez Embid con motivo del fallecimiento de Manuel Ansón, pensé que sería divertido culminar aquella idea disparatada de subir escalando “la murciélagos” con un melón hasta la cima, acompañado de mis grandes amigos Txus y Patxi. 

Así lo hicimos y he de decir que lo mejor del día fue compartirlo en la cima con quienes disfrutaban del panorama! Muchos habían subido escalando y no conocían la historia…

“La murciélagos”, sin ser una actividad difícil, es una de las mejores formas de ascender a esta emblemática cima, no exenta de compromiso y aventura.

Desnivel y dificultad: 300 m, IV+. Desde el collado de la Garganta de Aísa a 2.330 m, hasta la cima a 2.640 m. Las dificultades no superan el IV grado, si bien es cierto que en el muro de la antecima hay un paso concreto que puede ser más durillo (V-) y requerir apretar para salir airoso a una vira con ambiente.

Primera ascensión: Luis Alcalde, Manuel Ansón, Alberto Rabadá y Julián Vicente en septiembre de 1962

Material: dos cuerdas de 60 m, 5-6 friends medianos y 10 cintas express (meter largas). La ruta tiene bastante material (clavos y cintajos) que facilitan el avance.

Aproximamos por terreno conocido desde el aparcamiento de la Cleta, el mismo que para las vías de la cara sur, hasta el mismo “collado de la garganta de Aísa”. Desde aquí escalamos un muro cortito (IV) que nos deposita en una amplia plataforma ascendente (ensamble) que nos conduce a la primera aguja “dónde estás tú”.

Escalamos esta primera aguja en un largo de cuerda (IV-) y destrepamos a una horquilla.

Desde aquí en un largo de cuerda (IV+) ascendemos a una segunda aguja “dónde están éstos”. Seguramente el largo más interesante, con una placa tiesa, bien protegida con clavos.

Continuamos en ensamble por una aristilla sin grandes complicaciones, hasta un rápel para bajar 15-20 metros a una nueva horquilla. Contorneamos (II) hasta un colladito herboso, a los pies del muro de la antecima.

Este muro se asciende en 4 largos aproximadamente. El primero, sin grandes complicaciones (III+) nos deposita en la base de un muro más macizo, al que se accede contorneando por la izquierda el espolón. Se escala un bonito muro en travesía con un corto paso de apretar (V-).

Llegamos a una reunión en el mismo filo (ambiente), desde la que tendremos que superar un corto paso de mantel (IV) para llegar a terreno más sencillo, y avanzar más fluidamente (III+/IV-) hasta la antecima del Aspe.

Recorremos una pequeña arista y tendremos aun que hacer un último destrepe / rápel para ascender definitivamente a la cima. Momento perfecto para sacar el melón, trocearlo y compartirlo con todos los congregados en la cumbre. Genial!!!

Descenso: por la ruta normal hasta el aparcamiento de la Cleta (Aísa)

Horario: 2 h para la aproximación desde el aparcamiento de La Cleta (Aísa), 4 a 6 horas de escalada (dependerá de si hay más cordadas) y 2 h para el descenso.

Referencias: artículo de Alberto Martinez Embid con motivo del fallecimiento de Manuel Ansón.

Torozo, vía “Pan con Membrillo”

El domingo, aun con el cuerpo de jota, amanece radiante y, después de unos buenos cafés en el bar, arrancamos de nuevo hacia las paredes. Sobre el papel, una vía sencilla; y después de escalarla pensamos que nos ha sorprendido gratamente, y es que los largos “fáciles”, de adherencia, son muy interesantes para los que venimos del norte acostumbrados a “tirar” de brazo, con un largo arriba, el de la medialuna que derrocha belleza!.

Desnivel y dificultad: 250 m, 6a

1ªAscensión: Anastasio Viejo y José Manuel Vilches en junio de 1980.

Material: Juego de Friends hasta el 3, repitiendo generosamente las piezas medianas y grandes; y doble cuerda.

Aproximación: igual que para la vía de “la canal”

Se inicia en una placa característica con dos chapas, bajo un techo. Hay varias posibilidades: superar el techo (V++) o escaquearlo por la izquierda (más fácil). Superamos el techo con un paso amorfo para los que tienen poca movilidad de cadera jajajaj y se continua por terreno más amable hasta una reunión cómoda (30 m, V+).

Aitor saliendo airoso del paso del techo…

La siguiente tirada (60 m, IV+) es una rampa de adherencia preciosa, protegida con algunas chapas. Va a una reunión situada en un jardín colgado.

Graduándose con nota en las adherencias…

Desde aquí, se encara el muro hacia el nicho a los pies de la parte más vertical, con alguna adherencia de por medio (50 m, V).

Carlos gestionando el L3, buscando el nicho…

Continuamos por el diedro evidente para luego salirnos hacia la derecha y terminar en la base del “diedro de la medialuna”. En esta reunión ha habido un desprendimiento y hay que utilizar material flotante (50 m, V).

Diedro a seguir…
Ambientazo!

El largo estrella es un diedro vertical con buen canto que termina en una travesía diagonal con mucho ambiente. Requiere gestionar bien las piezas para no echarlas en falta después (50 m, 6a).

El largo de “la media luna” 50 m, 6a

Ultimo largo (creemos que nos hemos colado) permite salir al recto por terreno más fácil o encarar la placa para sortear una serie de techitos (40 m, V). Y después, por terreno conocido, ascendemos hasta la cima, por tercera vez en el fin de semana.

Saliendo a terreno más sencillo (L6)
Fin de fiesta!

Descenso: Desde la cima, realizar un corto rápel de 15 m y continuar después por hitos en una amplia canal herbosa, hasta el sendero que hemos utilizado para el ascenso.

Horario: 45 min para la aproximación, 4 h de escalada y 1 hora de vuelta al parking

Referencias:

“La Sierra de Gredos” de M.A. Adrados, E.G. Viel y J. López (1.981).

“La Albujea y Torozo” de Gabriel Martín y Chema Mancebo. Revista desnivel #115, #143. En el Bar “Oliver” en San Esteban del Valle tienen libro de reseñas.