Pico Cordier (3.263 m) desde la Besurta

A las 5 de la mañana la tormenta golpea el techo de la furgoneta y nosotros nos damos la vuelta y no hacemos caso al despertador. Tiraremos de plan B y realizaremos una ascensión “corta” al Pico Cordier,…por lo que no nos hará falta madrugar.

LA Besurta: punto de salida cuando la nieve se retira y se abre el paso de la carretera desde Llanos

A las 8, en la Besurta, el día empieza a despejarse y poco antes de pasar junto al refugio de la Renclusa, calzamos esquís.

El ascenso al Cordier es compartido con el itinerario de la Maladeta y alrededor de la cota 3.000, nos quedamos solos con nuestro objetivo…incierto hasta el último momento, pues la “nevadita” de la noche y el estado general del manto nos hacen dudar de lo que nos encontraremos en la rampa final.

Según nos vamos acercando vemos cómo unos esquiadores descienden por donde lo haremos luego nosotros…

Subimos por un corto resalte sin mayores complicaciones y continuamos por una rampa que nos hace seguir “a gatas” hasta la arista cimera. La cima se encuentra a pocos metros y no ofrece ninguna complicación…

La vista desde lo más alto, hoy se convierte en un auténtico regalo. Panorámicas hacia el Aneto, Coronas, Maladeta…y hacia Mir, Sayo y Alba…vaya festín!!

No perdemos mucho tiempo: subimos a las tablas en la misma cima y empezamos el descenso. La nieve polvo nos permite hacer una bajada muy disfrutona…con un corto momento para la concentración al pasar la “barrera rocosa”…

y luego, rampas amplias para deleitarse hasta casi el coche. Un descenso muy directo y recomendable…desde una cima más tranquila que sus vecinas.

Desnivel y dificultad: 1450 m desde la Besurta, 3.3/E1 desde la cima; aunque a nosotros el paso de la barrera rocosa nos pareció algo más expuesto.

Horario: 5 h 15 m ascenso y descenso.

 Referencias bibliográficas: “Guía esquí de Montaña. Aneto – Posets” de Jordi Corominas.

Mallaruego (2.684 m), por la cara noroeste y Ferreras Sur (2.615 m), por el corredor Oeste [ruta Far West 2/2]

Nos despertamos y bebemos lo último que queda del termo,…frío; y un buen pedazo de bizcocho que saca Kiri de la chistera. La jornada de hoy será más corta, aunque sabemos que la vuelta con los bártulos, por la pista de la Ripera, será tremenda.

Calzamos esquis en la cabaña y remontamos el barranco de Yenefrito en dirección a Tendeñera…y después de un rato giramos para subir al puerto de Ordiso (2.550 m). Soledad y grandes vistas.

La idea es ascender al pico de Mallarruego Sur, dándole la vuelta, para hacer tiempo, y bajar por su vertiente noroeste conectando con la base de la punta Ferreras Sur… y subir por su corredor oeste. Las vistas son tremendas a Tendeñera, Otal, Gavarnie,…y a la Ripera…

La cima la disfrutamos porque en esta ocasión no hay prisa. A estas horas, la nieve en esta vertiente está aun durilla. El descenso es muy disfrutón por palas amplias y va a parar al ibón de Mallaruego (200 m, 3.1/E1). Sin llegar al ibón, cruzamos para no perder altura y llegar sin problemas al Ferreras.

El corredor oeste del Ferreras Sur es corto y bastante directo, aunque en estas fechas empieza a escasear y tiene algo de exposición.

Para alcanzar la cima hay que dejar esquís y recorrer una pequeña arista sin ninguna complicación. Volvemos a calzar tablas y enfilamos el descenso (200 m, 3.3/E2)…

Desde la base vamos a descender hasta las líneas que conocemos de ayer, para regresar de nuevo a Yenefrito. Con tanta loma redondeada a veces es difícil orientarse…

Dos días muy bonitos de los que hacen afición y recargan pilas para seguir soñando. Ahora “sólo” nos queda recoger las cosas, calzarnos las zapatillas y alcanzar la pista de la Ripera, que a lo largo de poco más de 4 km nos dejará en Panticosa, en un día veraniego.

El track de Xabi: https://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=17242047

Imaginar una historia y hacerla realidad es de las cosas más gratificantes que hay, independientemente de la dificultad o de la altura de las montañas…

Baldairán (2.702 m), por el corredor Oeste [ruta Far West 1/2]

El plan lo teníamos trazado desde diciembre. Uno de esos relatos que tanto nos gusta construir a Xabi y a mi desde casa; a partir de una foto de un monte que no conocemos, consultar mapas, buscar info y analizar la mejor forma de llevarlo a cabo…

Queríamos descubrir un rincón de la zona de Panticosa que, sobre el papel, parecía tener posibilidades de descensos originales…La foto del corredor oeste del Ferreras Sur (bien visible desde Panticosa) nos abrió la puerta a la foto del corredor oeste del Baldairán…así que la ruta no podía llamarse de otra manera que “far west”, pues estas dos cimas no están muy accesibles que digamos y requieren pasar noche en la cabaña de Yenefrito para enlazarlas.

Kiri se unió en el último momento, más bien en pleno viaje, así que la ruta ganaba enteros y prometía entretenimiento y reencuentros.

Salimos desde Baños de Panticosa (1.560 m) a las 8:30 bastante cargados con los esquis, botas, saco, esterilla y algo de comida a la “txepa”…y al cabo de un rato, calzamos esquis cerca de la base del Foratulas.

Nos dirigimos al collado del Tablato, pero antes optamos por descender una bonita canal que surca la punta 2.569, en la cresta del Foratulas; orientada al noreste a las 10:00 ya estará potable… Una buena forma de “calentar piernas” y de dar tiempo a nuestro objetivo, para que se ponga “al punto“, para cuando lleguemos. 200 m, 3.3/E1.

Unas fotillos desde la cima…

Desde el collado del Tablato (2.500 m) el Baldairán se ve aun lejos. El descenso al valle de acceso es placentero, aunque requiere algo de olfato, pues hay que sortear una muralla rocosa y no es directo que digamos.

Ascendemos por la cara oeste y descargamos los “bultos” lo más cerca posible de la salida del corredor, para no retroceder mucho. Recorrido con vistas brutales a Vignemale y a Gavarnie. Alcanzamos la cima a las 13:00, más o menos cuando lo teníamos previsto.

Desde la cima (2.702 m) descendemos unos metros por la pala para conectar con el corredor lo más arriba posible. Kiri nos esperará en la base, bajando por la bonita vertiente oeste. Mucho ambiente en los primeros metros…

Pillamos el corredor lo más alto que podemos, ncontrando al principio una nieve bastante guarra!

Primeros giros con mucho tiento...

luego apoteosis y disfrute en una pendiente fuerte, con nieve en perfectas condiciones. 200 m, 4.2/E2.

Ya con el mochilón recuperado, continuamos nuestro viaje hacia la cabaña de Yenefrito. Desde el collado de Catieras descendemos al ibón del mismo nombre y seguimos erróneamente por el barranco…lo que nos obliga después a remontar y navegar hasta encontrar el enlace con la bajada correcta.

Después de 7 h 45’… y 1.500 m de desnivel acumulado, alcanzamos la pequeña cabaña de Yenefrito, instalada en un lugar privilegiado, a los pies del Pico Escuelas. Un día soleado que nos permite dedicar la tarde a mirar las musarañas y relajar las piernas…

…y es que el siguiente día nos deparará nuevas sensaciones mágicas, descubriendo lugares que no conocíamos…en absoluta soledad!, parece mentira!!!

 

Llana de la Garganta (2.599 m). Descenso atípico en esquís por la cara suroeste

Para este sábado el plan lo teníamos muy abierto ya que no habíamos tenido mucho tiempo para concretar. Batería de propuestas en el coche, todas con vertientes sur y suroeste, teniendo en cuenta las condiciones de los últimos días. Xabi propone volver al circo de Aisa para catar la bajada de la Llana de la Garganta, pues no conocíamos referencias, salvo las indicaciones de los incansables Jorge Gª-Dihinx y de Julio Alberdi (ambos en travesia Bozo/Garganta/Aspe). Así que para allí que nos fuimos, …que nuestra última visita a la Llana del Bozo fue bien enriquecedora.

Desnivel y dificultad: 1.100 m de desnivel total y una dificultad de 4.1/E4. La exposición del tramo superior es considerable, a pesar de no ser muy largo…y su pendiente ronda los 40/45°.

Iniciamos la marcha junto a la valla que corta el acceso al valle y, en pocos minutos, pasamos junto a la cabaña de Saleras. Cruzamos el río para remontar un lomo que va directo a la canal evidente que separa el Aspe de la Garganta.

Buena parte del recorrido se comparte con la ruta normal del Aspe.

Al cabo de un rato se alcanza una plataforma suspendida y nos quedamos solos de camino a la Llana de la Garganta. Está claro que su vecino Aspe se lleva todo el protagonismo,…lo que no nos molesta en absoluto.

Ascendemos una rampa hasta el pequeño estrechamiento que conecta con la rampa final: la clave del itinerario.

Es importante reseñar que se trata de una vertiente más suroeste y que tarda algo más en reblandecer. Nada más llegar comprobamos que está como queremos…y que la exposición hasta llegar a la planicie final es considerable: así que habrá que tenerlo muy claro para bajar luego por aquí.

La cima nos permite disfrutar de un panorama realmente espectacular…focas fuera y enfilamos nuestras exiguas huellas hacia la rampa.

En esta ocasión no haremos paraditas para “posar”, básicamente porque no mola pararse en este tobogán… Xabi es el primero en catar la bajada hasta el colladito. Luego voy yo…y salvo la diagonal, que da más respeto, pasamos bien. Lo más pindio ronda los 40/45°…y se hace necesario que la nieve no esté muy dura para pasar con tranquilidad…

Ahora toca el estrechamiento, con el piolet en la pared… y fin de las dificultades…

el resto de la bajada es un apoteosis de nieve cremosa…y el regalo, encadenar divertidas canales hasta el mismo río. Vaya chute de energía!… hasta la próxima.

La parte inferior del recorrido se convierte en un auténtico festín…

Horario: 6 horas de coche a coche.

Referencias bibliográficas: “Rutas con esquís. Pirineo Aragonés. Tomo I” de Jorge García-Dihinx. Itinerario 22.